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Francesca Canepa: Port Zienna

Conocí a Francesca cuando las dos estudiábamos diseño de modas en Mod’Art, pero ella estaba en el campus de París terminando la carrera y yo recién empezaba a estudiar en Lima. Nos conocimos en persona en Nueva York unos años después cuando las dos decidimos seguir persiguiendo nuestras metas profesionales en esta ciudad. Fue allí que cada una fue definiendo sus intereses y Francesca siguió puliendo sus habilidades de diseño para convertirse en la diseñadora que es hoy en día. Ella es parte de un grupo no muy grande de diseñadores que diseñan con la técnica de drapeado en maniquí, también conocida como moulage. Con Port Zienna, su marca, busca transformar la industria de la moda. Con un estilo minimalista y prácticas sostenibles, Francesca está posicionando el diseño latinoamericano a nivel global. En esta entrevista, nos cuenta la motivación detrás de Port Zienna, la importancia de vivir de acuerdo a los valores de su marca y comparte con nosotras cómo la historia de la moda marcó su identidad como diseñadora.

Fotografía cortesía de Port Zienna

¿Cómo empezó tu camino en la moda y cómo nació Port Zienna?

Siempre me sentí atraída hacia la moda y tuve la suerte de que mi madre tuvo la oportunidad de enviarme a un curso de verano en el Instituto Marangoni de Londres cuando tenía 15 años. Esa experiencia cambió toda mi perspectiva hacia la industria; me enamoré inmediatamente de ella y continué mis estudios de moda desde entonces. Primero estudié en Lima, luego en París y terminé en Nueva York. 

Luego de trabajar más de 10 años bajo admirables mentores y reconocidas casas de moda, noté muchos problemas. La realidad es que la moda sigue siendo una de las industrias más contaminantes del mundo y de las mayores consumidoras de agua. También es conocida por la explotación de trabajadores, que generalmente ganan menos de $3 (dólares estadounidenses) por día. Viví esta situación de primera mano y no pude ignorar el problema. Necesitaba hacer un cambio drástico que comenzó con mi propio estilo de vida y terminó en un proyecto con significado: mi propia marca, Port Zienna. Mi objetivo es crear una prenda de vestir de alta calidad, manteniendo un entorno laboral saludable, ingresos estables y flexibilidad para los empleados.

Fotografía cortesía de Port Zienna

¿Tienes algún mentor?

Muchísimos. Tengo experiencia dentro de casas de moda como Oscar de la Renta, J.Mendel y Ani Álvarez-Calderón, quien fue mi primera mentora durante mis inicios en Perú y que es, hasta el día de hoy, una de las más importantes en mi carrera. Me dediqué al diseño de bordados para Burberry, Tom Ford, Carolina Herrera y Monique Lhuillier mientras trabajaba en Finesse Embroideries en Nueva York. Además, tuve la oportunidad de conocer a los equipos de diseño detrás de las marcas y a grandes diseñadores, quienes me formaron en la diseñadora que soy hoy día.

¿Cuáles han sido tus mayores influencias?

El minimalismo ha sido mi mayor influencia tanto en mi vida personal como laboral. Me inspira mucho lo que representa como estilo de vida e intento incorporarlo en Port Zienna. La filosofía es deshacerse del exceso de cosas y vivir la vida basándose en experiencias, en lugar de en posesiones materiales. Estar dentro del mundo de la moda requiere seguir tendencias y yo era víctima del fast fashion. Poco a poco fui entendiendo el costo real de la moda rápida y decidí cambiar mi estilo de vida y mi manera de diseñar, enfocándome en crear prendas de alta calidad con un impacto social y ambiental positivo. Las piezas que diseñamos en Port Zienna son esenciales pero modernas. La idea es que una pieza Port Zienna siempre permanecerá clásica en estilo y formará parte de tu closet a través de los años, para ser pasadas de generación en generación.

Fotografía cortesía de Port Zienna

¿En qué te inspiras para tus colecciones? ¿Cuál fue la última?

La esencia de Port Zienna no es sólo la realización de ideales estéticos, sino también la expresión de poder y fuerza a través de nuestra artesanía y el arte minimalista. Nuestra principal fuente de inspiración siempre será la misma: el minimalismo. Sólo implementamos ideas adicionales para evolucionar de una temporada a la siguiente. La última colección, Collection No. IV, fue una necesidad de conexión con nuestras raíces originales. La historia es la de una mujer que dejó dramáticamente sus responsabilidades del día, como el trabajo, para llegar a un lugar donde pudiera sentirse más cerca a la naturaleza y por lo tanto, a su país original. Es por eso que la vemos vestida de ciudad pero en dunas cubiertas de hierba en la playa. Ella está intentando conectarse con sus raíces nuevamente mientras usa la última colección de Port Zienna de fibras orgánicas.

¿Cuáles son los mayores retos? ¿Y lo más gratificante?

La competencia y el reconocimiento en Nueva York es el reto más difícil. Dejar mi país para ejercer una carrera que no es fácil y tener éxito mientras creo una empresa con la que damos empleos al pueblo peruano ha sido de lo más gratificante que he logrado. Para mí, retribuir a mi país es muy importante y quiero continuar haciéndolo.

Cuéntanos sobre tu proceso de diseño y producción entre Nueva York y Lima.

Para mí es muy importante que la producción se realice en el Perú y es por eso que tuve que crear un modelo de trabajo que funcione a distancia entre Lima y Nueva York. El proceso creativo empieza en mi estudio en Nueva York donde, a través del drapeado, me inspiro en nuevas formas y cortes para la colección. Una vez que estoy satisfecha con el resultado saco medidas y envío una ficha técnica con instrucciones detalladas a mi taller en Lima. Mi jefa de taller crea el patronaje y se realiza la primera muestra. Una vez que el fitting y las terminaciones están aprobadas por mí (ya sea a través de viajes o conversaciones vía video) empezamos con la producción y finalmente exportamos a Estados Unidos. Es muy importante que todo mi equipo esté conectado diariamente; a pesar de la distancia debemos saber qué está pasando en ambas ciudades a diario. Es por eso que todos somos parte de todos los procesos, desde la historia de inspiración sobre los diseños, hasta el corte, confección y exportación. Es la única manera de estar realmente conectados como una familia viviendo bajo el mismo techo.

Fotografía cortesía de Port Zienna

El término sostenibilidad en la industria de la moda ha sido criticado por usarse muchas veces solo como herramienta de marketing, ¿qué opinas sobre esto? ¿Qué se necesita para ser una marca realmente sostenible?

Estoy de acuerdo, pero no lo critico. Mientras más bulla se haga, mejor. Si todos estamos luchando por un mismo objetivo, me parece maravilloso crear una tendencia sobre la sostenibilidad; al final del día nosotros estamos ganando. Estamos haciendo que más marcas se den cuenta de la importancia de implementarlo en sus negocios y de la importancia de educar a sus consumidores. 

Para ser una marca realmente sostenible es necesario construir mejores relaciones con los trabajadores ya que son el corazón de la empresa y es obligatorio que nuestro objetivo sea apoyar el bienestar de los empleados. Esto es parte de ser socialmente sostenible. Es muy importante asegurar salarios justos y condiciones de trabajo éticas, al igual que usar fibras ecológicas en todas las prendas. También creo que las empresas deben ser transparentes con sus clientes y proporcionar la mejor calidad en sus productos. Mientras más materiales ecológicos se usen, se minimiza nuestra huella de carbono. Es importante no usar cuero, pieles exóticas, plumas o pieles y, en cambio, hay que inclinarse hacia fibras orgánicas como el tencel, modal, algodón orgánico y el lino. El uso de material reciclado o residuos post-consumo en el packaging es sumamente importante también. Cuando unes todos estos puntos, eres una marca realmente sostenible.

Fotografía cortesía de Port Zienna

¿Qué opinas del ritmo del calendario de la moda? ¿Cuántas colecciones haces tú al año? ¿Sería sensato promover una velocidad más lenta para el mundo de la moda?

Yo siempre he avanzado a mi propio ritmo con Port Zienna. Primero, porque nuestro concepto de minimalismo es no crear en exceso y segundo, porque nuestras piezas se mantienen clásicas y no pasan de moda. Es por eso que sólo hacemos dos colecciones al año, a comparación de las 6 colecciones que marca el calendario de la moda. Siempre he sido partidaria de este ritmo y me encantaría ver a más empresas ir más despacio. Yo creo que durante los siguientes meses vamos a ver un ritmo más lento en producción y un gran cambio en las casas de moda más reconocidas del mundo.

¿Cómo ves la moda de Perú y Latinoamérica en el escenario internacional?

Veo que hay una gran oportunidad para crecer internacionalmente. Nuestra calidad de manufactura es envidiable, al igual que las fibras que podemos encontrar en el Perú. Creo que se necesita una inversión fuerte para crecer internacionalmente pero es algo necesario para la moda peruana. Tenemos muchísimo por ofrecer como diseñadores y ya hay ojos de afuera observándonos. Siempre y cuando podamos continuar innovando y evolucionando, podemos transformar el escenario.

¿Cuál es la lección más importante que has aprendido en tu trayectoria?

He aprendido que hay espacio para todos. Sólo hay que encontrar la narrativa y autenticidad de uno mismo. Podemos apoyarnos siendo honestos y compartiendo como diseñadores sin ser rivales, ya que cuando uno brilla, el otro crece también.

¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando en el mundo de la moda?

Le diría que observen a los demás. Uno no nace sabiendo. Hay que experimentar, aprender de otros, equivocarse varias veces y escuchar. Es muy fácil caer en la tentación de apurarse y crear lo de uno pero hay que ser disciplinados y pacientes. Lo mejor es absorber toda la experiencia que puedan y luego lanzarse con el conocimiento necesario.

Fotografía cortesía de Port Zienna

¿De qué sirve la historia para diseñar hoy en día? ¿Cómo se puede transformar el conocimiento de historia en inspiración creativa para la moda?

La historia es importantísima en todo sentido. No podemos mirar hacia el futuro sin ver el pasado primero. Hay que aprender de hechos como hay que aprender de errores que han ocurrido. Por ejemplo, si yo no hubiera aprendido sobre Madame Grès en los años treinta, no hubiera descubierto mi pasión hacia la técnica del drapeado y, si lo hubiera explorado sola, no entendería la historia detrás de este arte, por lo tanto no me hubiera enamorado de la misma manera. Otro ejemplo es el calentamiento global. Si no supiéramos sobre la historia de nuestro planeta y la evolución a través de los años, no existirían muchos términos de sostenibilidad hacia el medio ambiente. El cual hoy en día se está abordando gracias a la transformación de varias industrias.

En un mundo globalizado como el nuestro, ¿por qué es importante apoyar la producción artesanal y el diseño local?

Me parece que es necesario apoyar las raíces de uno para progresar juntos económicamente. Además, una marca que reconoce y valora las comunidades artesanales crea una experiencia de compra más significativa y personalizada. Cuando compras local, en lugar de comprar de manera impersonal a través de una gran corporación, estás apoyando a empresas locales que se preocupan por ti y tu comunidad. Es maravilloso que el mundo sea globalizado y que podamos acceder a muchas cosas pero al mismo tiempo debemos compartir lo nuestro para que el resto del mundo lo disfrute también. Funciona en ambos sentidos.

Fotografía cortesía de Port Zienna

¿Cómo crees que va a cambiar el escenario de la moda con el COVID-19?

Muchas casas de moda han decidido no lanzar colecciones en setiembre y otras no van a volver a formar parte de ninguna pasarela de las semanas de la moda. La mayoría se están tomando un “break” para entender el nuevo escenario. Nosotros personalmente no vamos a estar en ningún tradeshow porque estos han sido cancelados. Claramente, esto va a afectar la venta wholesale y en conclusión las relaciones entre marcas y retailers (tiendas) serán perjudicadas. Creo que va a haber un cambio en cómo se maneja la venta minorista. Muchas marcas van a crear relaciones más fuertes directamente con el consumidor. Para muchas es algo nuevo, así que vamos a ver cambios importantes. El cliente va a ser el protagonista y vamos a ver una conexión más personal. Ese cambio me alegra ya que es tiempo que escuchemos y cambiemos para mejor.

¿Hay algo más que quieras compartir?

Me encantaría invitar a los lectores a convertirse en consumidores conscientes y a compartir los valores que tenemos en Port Zienna: 
• Invertir en ropa hecha de materiales de origen sostenible.
• Comprar menos prendas de vestir pero de mayor calidad para construir un closet que dure.  
• Apoyar a las comunidades de diseñadores independientes.

Fotografía cortesía de Port Zienna

Sandra es investigadora de moda y analista de tendencias con estudios de diseño en Mod’Art Perú y el Fashion Institute of Technology en Nueva York. Empezó su carrera trabajando en el área de diseño de casas de moda en Lima y Nueva York, pero su pasión por la investigación la llevó a trabajar en trend forecasting y, eventualmente, a descubrir los estudios de moda. Es graduada de la Maestría en Estudios de Moda de Parsons Paris, donde dicta actualmente clases de historia de la moda.

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