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Giancarlo Vassallo: Vagrant

La propuesta de Vagrant me cautivó desde el comienzo. Sus colecciones son una mezcla de romanticismo, minimalismo y comodidad que, con solo mirarlas, transmiten ese espíritu nómada que es la esencia de la marca. A Giancarlo, fundador y diseñador, lo conocí cuando los dos estudiábamos diseño en Mod’Art Perú. Aunque le perdí el rastro por varios años, estuve pendiente del desarrollo de la marca desde que la creó, no sólo porque personalmente es un estilo que me encanta, sino porque me pareció una propuesta nueva y refrescante. Y conforme ha ido avanzando, Giancarlo ha logrado crear una marca coherente, con diseños que hablan de su madurez como diseñador — una madurez que son pocos los que logran alcanzarla. Además, creo que Giancarlo es uno de los diseñadores que están empezando a finalmente definir la identidad de la moda peruana. En esta entrevista, nos cuenta cómo nació Vagrant con su regreso a Lima después de un tiempo en París; nos habla de su proceso creativo; y resalta la importancia de promover una velocidad más lenta en la industria de la moda para no perder la identidad de los diseñadores en el proceso creativo.

Giancarlo Vassallo, diseñador de Vagrant. Fotografía cortesía de Giancarlo Vassallo/Vagrant.


¿Cómo empezó tu camino en la moda?

Siempre me había gustado el arte y sentía que la moda era el punto donde se cruzaba lo creativo con lo comercial, así que decidí tomar ese camino de forma bastante optimista (por más que no era una carrera convencional). 

¿Cómo nació Vagrant?

Vagrant nació apenas regresé a Lima después de estudiar en Francia, en un momento en el que me encontraba lleno de inseguridades y preguntas. Es en base a eso que nace la marca con la idea de un viajero y un peregrinaje interno. Siempre quise que sea un reflejo de mí, que hable de quién soy y muestre un poco de este viaje de descubrimiento por el que todos pasamos. Que sea una mezcla entre concepto y confort con cierto trasfondo poético. Trabajamos con siluetas fluidas y fibras suaves al tacto las cuales le dan a la marca un aire de serenidad, es por eso que a veces me gusta pensar en Vagrant como una marca muy influenciada por el loungewear. 

¿Tienes algún mentor?

Tengo varios mentores y de todos aprendí cosas muy distintas. Antes de empezar con mi marca, trabajé con diseñadores que de cierta forma me apadrinaron y empresas de las cuales aprendí a entender cómo funciona la industria local, mientras que en París tuve profesores y pasantías que me dieron una visión más global. Hoy tengo amigos que trabajan con marcas locales importantes y con mucho más tiempo que yo en este negocio, pero a pesar de ser una industria competitiva hay mucha camaradería y motivación por dar a conocer el Perú no sólo como un país de maquila sino como plataforma de diseño. 

¿Cuáles han sido tus mayores influencias?

Me considero bastante emocional en cuanto a mi trabajo, así que creo que muchas veces mis experiencias tienen un impacto fuerte en la estética de Vagrant. Ver algún paisaje que me impresiona o leer algo que me conmueve,  a veces de forma inconsciente, me ayuda a esculpir el carácter de una colección. 

Siempre me ha gustado lo fantástico y lo abstracto: las películas de Ghibli y las cajas interactivas de Joseph Cornell, los paisajes de Georgia O’Keeffe o la obra de Cy Twombly, el piano de Ryuichi Sakamoto… Creo que Vagrant al final del día es una recopilación de todas las cosas que he visto o escuchado y que atesoro. 

¿En qué te inspiras para tus colecciones? ¿Cuál fue la última?

Me gusta la poesía, de cierta forma me ayuda a crear una atmósfera. También me fascina el surrealismo y el expresionismo abstracto como te contaba antes. 

Para la última colección de Resort, me inspiré en los poemas de amor de Pablo Neruda y la obra de los esposos/fotógrafos mexicanos Lola & Manuel Álvarez-Bravo, que tenían un ojo mágico y evocativo para retratar situaciones cotidianas.

¿Cuáles son los mayores retos? ¿Y lo más gratificante?

Creo que al tener un emprendimiento siempre encontramos retos grandes, todos los días. La idea de llevar la marca afuera siempre fue algo que me dio mucho miedo, creo que me sentía muy a gusto con mi experiencia con el mercado local y con la forma en la cual mi marca estaba siendo recibida. Cuando participamos por primera vez en un pop-up en Berlín tenía los nervios de punta respecto a cómo la gente iba a vernos y los estándares que podrían tener. Hoy en día vendemos en Lima y Ciudad de México, lo cual me tiene muy contento. Teníamos planes de empezar a trabajar con tiendas de Colombia y Estados Unidos este año, pero por la coyuntura tuvimos que ponerlo en hold. Soy de las personas que se cuestionan todo y me encanta recibir opiniones de la gente que me rodea. Creo que cuestionarme siempre ha sido algo que me mortifica y me puede llegar a estancar durante días en una sola idea, pero al mismo tiempo me motiva a subir la vara colección tras colección. 

El proceso de producción de Vagrant tiene un enfoque especial en el aspecto social y el potencial que tiene la moda para afectar a comunidades más grandes. ¿Cómo empezaste con estos proyectos sociales y por qué?

La verdad es que comenzó de forma casual. Cuando empecé Vagrant mis producciones no eran muy grandes y sabía que la única forma de realizarlas era trabajando con talleres pequeños que fueran flexibles y aceptaran pedidos de menor cantidad, donde yo pudiera supervisar de primera mano la calidad de la confección y los acabados. Creo que al empezar de esta forma siempre estuve abierto a la conversación y negociación de una forma que hubiera sido diferente si acudía a fábricas grandes. Hoy en día tengo una red de talleres que consiste principalmente de mujeres emprendedoras, pero bastante diferentes: algunas que empezaron a coser de forma autodidacta para poder apoyar a sus familias y otras que desde un inicio se formaron y lo vieron como un negocio formal; a todas las admiro muchísimo. 

El término sostenibilidad en la industria de la moda ha sido criticado por usarse muchas veces solo como herramienta de marketing, ¿qué opinas sobre esto? ¿Qué se necesita para ser una marca realmente sostenible?

Creo que no tiene nada de malo que las marcas lo usen como estrategia de marketing siempre y cuando lo apliquen realmente en su negocio; no puede ser algo sólo de la boca para afuera. Hoy el consumidor se involucra mucho más con la historia de las marcas que consume así que es indispensable ser transparentes con nuestros procesos. Es muy importante armar un negocio responsable, lo cual puede venir tanto desde el ámbito social como ambiental. Tenemos que ser agentes de cambio y dar el ejemplo a otras iniciativas dentro de la misma industria (sobretodo siendo una tan contaminante e injusta). 

No me considero una marca completamente sostenible; creo que hay varias etapas de mis procesos que todavía pueden mejorar, pero utilizar telas naturales y de preferencia orgánicas es un buen inicio. Trabajar de la mano con talleres y proveedores locales da oportunidades de trabajo justas y fomenta un crecimiento mutuo. 

¿Qué opinas del ritmo del calendario de la moda? ¿Cuántas colecciones haces tú al año? ¿Sería sensato promover una velocidad más lenta para el mundo de la moda?

Creo que se había vuelto un ciclo demasiado acelerado, estamos infestados de productos de tendencia que puedes tener una temporada en tu closet y después no quieres volver a ver. Yo hago dos colecciones al año y a veces voy insertando un par de piezas a lo largo de la temporada para mantener cierta rotación y novedad pero, más que sensato, se va a volver indispensable que bajemos la velocidad: por estar apurados y con la cabeza pensando sólo en producir, dejamos de lado las partes más bonitas del proceso creativo y de cierta forma sacrificamos un poco nuestra identidad como diseñadores. 

¿Cómo ves la moda de Perú y Latinoamérica en el escenario internacional?

Latinoamérica está tomando más protagonismo que nunca; así como Italia se conoce por su trabajo con cuero y Francia por la alta costura, creo que el mundo nos está empezando a asociar con todo lo que es el trabajo artesanal. Perú siempre fue conocido por su excelente materia prima y mano de obra, creo que varias marcas hemos sabido aprovechar eso y volverlo nuestra carta de presentación al mundo. ¡Tenemos todo un abanico de técnicas textiles ancestrales que son parte de nuestra herencia y que se tienen que dar a conocer al mundo!

¿Cuál es la lección más importante que has aprendido en tu trayectoria?

Creo que he aprendido dos lecciones que considero bastante importantes. La primera es confiar en los instintos; encuentro que cuando haces esas apuestas y triunfas, es extremadamente gratificante. La segunda, que me parece igual de valiosa, es la de ser perseverante y no compararse constantemente con el resto, con la velocidad con la que crecen ó el “éxito” que pueden estar teniendo. Creo que es una industria muy distinta a otras y es bastante joven en Latinoamérica así que no hay un camino forjado; este puede ser muy distinto entre marca y marca.

¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando en el mundo de la moda?

¡No sé si estoy en una posición en la cual pueda dar consejos! Yo todavía me siento en pañales, pero creo que lo más importante sería tratar de buscar un propósito, pensar en qué quieres lograr y establecer metas a corto y largo plazo. La persistencia es esencial, no frustrarse ante el primer fracaso y tomarlo más bien como una experiencia de aprendizaje. Sean organizados y aprendan a delegar, busquen aliados que tengan expertise en áreas en las que ustedes no…. Creo que lo más importante al final del día es estar seguro de que estás haciendo algo que te apasiona y encontrar la forma de mantenerse inspirados. Creo que soy bastante curioso y eso me ha ayudado a mantenerme creativo a pesar de la presión que involucra el mercado hoy en día.  

En un mundo globalizado como el nuestro, ¿por qué es importante apoyar la producción artesanal y el diseño local?

Es una responsabilidad bastante importante. Hoy en día todo está industrializado y casi nunca conectamos con lo que compramos. Creo que valoramos mucho más las cosas que sabemos que tienen una historia o que son hechas por manos a las cuales les estás dando trabajo, en vez de una máquina gigante. Lo mismo aplica al diseño. Cuando compramos una pieza de una marca local estamos ayudando a mantener diversas las opciones que están puestas sobre la mesa.

¿Cómo crees que va a cambiar el escenario de la moda con el COVID-19?

Creo que va a ser una oportunidad de mirar nuestros negocios con otros ojos y entender cómo podemos ajustarlos a la nueva realidad: la forma en la cual compramos, viajamos, interactuamos y vemos el mundo es distinta; sólo nos queda adaptarnos. La sostenibilidad, al igual que la calidad, se han vuelto factores muy importantes. Debemos diseñar piezas que no sólo aguanten la prueba del tiempo, sino que también generen un impacto positivo. Creo que es una buena oportunidad para bajar las revoluciones y poder volver a darle más tiempo a partes del proceso como la investigación e innovación (que a veces con el apuro en el calendario se dejan de lado) y a tener iniciativas que involucren colaboraciones con otras marcas para sacar la industria adelante.

Sandra es investigadora de moda y analista de tendencias con estudios de diseño en Mod’Art Perú y el Fashion Institute of Technology en Nueva York. Empezó su carrera trabajando en el área de diseño de casas de moda en Lima y Nueva York, pero su pasión por la investigación la llevó a trabajar en trend forecasting y, eventualmente, a descubrir los estudios de moda. Es graduada de la Maestría en Estudios de Moda de Parsons Paris, donde dicta actualmente clases de historia de la moda.

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