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Angélica Prieto: Güeritta

A Güeritta la encontré gracias a mi mamá, quien insistió el año pasado en ir de compras juntas para conseguir algo nuevo para el curso de Introducción a los estudios de moda que iba a dictar en Los Andes. Yo tenía pocas ganas de ir de compras pero le hice caso. Y ¡menos mal! porque ahí fue que compré mi saco de Frida Kahlo que tanto amo. Los que me siguen en Instagram seguramente se han dado cuenta porque no me lo quito. Se imaginarán, entonces, la emoción que me dio cuando Angélica Prieto Botero, co-fundadora de la marca, me escribió para hacer parte de esta iniciativa. (La otra mitad es Carolina Orjuela Rojas.) En esta entrevista, Angélica nos cuenta la historia de Güeritta, que surgió de su amor por la cultura mexicana; nos habla su proceso de adaptación a la cultura bogotana y al estilo personal de sus clientes; y nos da su visión para el futuro de la moda en Colombia.

Carolina Orjuela Rojas (izq.) y Angélica Prieto Botero (der.), fundadoras de Güeritta.

¿Cómo nació Güeritta?

Güeritta nace en octubre del 2018. Es una marca colombiana de prendas de vestir y accesorios que le apuesta a la autenticidad. Nuestro propósito de marca parte de la necesidad que existe en el mercado de diferenciarnos y de evitar clones en las calles. Nace para inspirar, empoderar y dar valor a sus clientes con productos que reflejen una personalidad única y generen una recordación de marca personal, dejando huella en cada lugar que visitemos.

Por eso, dentro de nuestros procesos productivos procuramos manejar piezas únicas de ciertos diseños y una sola pieza por cada talla para garantizar la exclusividad de nuestras prendas. Nuestros productos son confeccionados y diseñados por mujeres. Nos especializamos en el detalle y la personalización.

Manejamos telas únicas con diseños originales, centrándonos en temáticas basadas en el legado de la cultura latinoamericana. En nuestros diseños se unen la cultura y el arte para traer a lo cotidiano esos momentos, lugares, personajes, rituales y hechos relevantes para la historia de la humanidad. El resultado son estampados coloridos, alegres y únicos.

¿Cuáles han sido tus mayores influencias?

Nuestra mayor influencia fue la cultura mexicana, pues es un país con el que como fundadoras de la marca tenemos una cercanía y conexión muy grande por haber vivido y compartido momentos de nuestra vida personal. Nos encanta el colorido de sus tradiciones y pueblos mágicos, además una de las tantas cosas que aman y recuerdan quienes visitan México, es su despliegue de colores.

Por eso, destacamos personajes como la artista Frida Kahlo, auténtico icono feminista y la máxima representante del arte mexicano del siglo XX. También resaltamos la tradición más grande de México como lo es el día de muertos, la cual es una fiesta en la que se celebra la vida, con todos sus matices. En nuestras prendas utilizamos uno de los elementos usados comúnmente para la decoración en esta celebración: las calacas. Dentro de nuestra gama de estampados resaltamos plantas tradicionales como el cactus y símbolos como los corazones mexicanos y atrapa sueños, entre otros.

¿Cuál fue tu primera colección? ¿Qué es lo que más recuerdas de ella?

Nuestra primera colección se lanzó para la temporada navideña de 2018. Fue hecha con telas 100% de algodón impresas con estampación digital. Esta técnica de estampado permite una alta calidad de la impresión a nivel de definición y color. Las telas estampadas fueron diseñadas a mano por mujeres mexicanas en las que se resaltaron personajes, rituales y simbologías tradicionales de la cultura mexicana.

Creo que una primera colección siempre va a tener el mejor de los recuerdos, porque cuando gestas por primera vez algo, lo planeas todo con detalle y cuando lo ves nacer lo que más anhelas es que crezca fuerte, sano y que evolucione cada día. Ahora que soy mamá entiendo aún más. Por eso, tener ese primer encuentro con una colección es gratificante: porque te demuestra que cuando te propones algo y eres persistente, puedes lograr hacer realidad tus sueños. Pero que, igual que un hijo, esto requiere esfuerzo y dedicación para que la gente te conozca y te recomiende. Entonces esta primera colección fue nuestro primer punto de encuentro con el consumidor. Esto generó un aprendizaje y entendimiento del mundo donde nos movemos como marca.

Fotografía cortesía de Güeritta.

¿Cuál ha sido el mayor reto?

Entender y aprender sobre el mundo del diseño. No soy diseñadora y este es un mundo completamente diferente al que estaba acostumbrada. Además, cuando inicias un emprendimiento generalmente estás en todas las áreas y claramente siempre tienes más habilidades para algunas cosas. Es acá donde tienes que aprender a querer esas cosas que en el mundo empresarial no te gustaban tanto o no entendías; tienes que volverte aún más integral o, como le dicen en la jerga común, volverte “todero”.

¿Y lo más gratificante?

Entender el mercado de la moda, los gustos y las preferencias del consumidor. Muchas veces cuando creas tu producto y defines tu «target», en el camino te puedes encontrar con muchas sorpresas. Por ejemplo, que la segmentación que creías para tu producto puede cambiar justo a la hora de lanzarlo al mercado. Y traigo a colación esto porque, cuando salimos a ofrecer nuestro producto, nos dimos cuenta de que en una cultura como la bogotana, las prendas 100% estampadas podían verse como poco formales o caer en el estigma de que sólo las podían usar personas jóvenes. Pero una vez salimos e interactuamos con las personas, entendimos que la moda diferente no es un tema de edades, sino de lo que quieres reflejar como persona. También refleja el mundo en el que te desempeñas.

¿En qué te inspiras para tus colecciones? ¿Cuál fue la última y cómo llegaste a ella?

Me gusta inspirarme en las mujeres reales. Por eso, en nuestras comunicaciones queremos reflejar la autenticidad de cada mujer en sus diferentes edades, roles y etapas de la vida. Queremos ser lo más aterrizadas a la realidad de las mujeres, en lugar de trabajar con modelos inalcanzables en posturas estereotipadas, con las cuales nuestras clientes no se sientan identificadas. Por ello siempre tratamos de mostrar mujeres «comunes y corrientes» que aman la moda, pero que también buscan crear su sello personal en todos los lugares por donde se mueven.

Nuestra tercera colección está basada en la elegancia de los tonos básicos y una mezcla de sofisticación con nuestros estampados. Precisamente al escuchar a nuestros clientes, entendimos que debemos adaptarnos a los diferentes públicos. Los colores básicos como el negro, camel y gris son los tonos que permiten jugar con la diferenciación pero sin dejar de lado la tradición. Por ejemplo, el tono negro siempre será el rey de la elegancia, la sobriedad y la formalidad. Además, se puede combinar fácilmente con casi cualquier color. Es aquí donde Güeritta le pone su toque diferencial: le añadimos a estas prendas clásicas estampados coloridos, que generan un equilibrio. Así hemos podido conquistar a más clientes con sus diferentes personalidades.

Fotografía cortesía de Güeritta.

¿Qué es lo que más te motiva como diseñadora?

No soy diseñadora de profesión pero, como mercadóloga, mi gran pasión es crearle valor a las cosas. En este caso, a través de la creatividad logras descubrir talentos ocultos que están inmersos en tu ADN. Entonces me motiva que, a la hora de crear prendas o accesorios, debes ser empático para entender lo que quiere la gente; debes ser curioso para crear cosas diferenciales. Por último, debes conocer culturas porque es a través de la moda y la forma de vestir, que puedes también entender la cultura y su entorno.

¿Cuál es la lección más grande que has aprendido con Güeritta?

Cuando eres emprendedor entiendes el trasfondo de todo lo que implica ejecutar una idea, te permite entender que todo depende de ti y que cada decisión que tomes implica una ganancia o una pérdida. Por eso cada cosa que haces toma un sentido más amplio.

Pero también ha sido entender que el riesgo genera oportunidades. Si te quedas quieto, nunca sabrás si tus ideas se pueden convertir en grandes cosas. Además, debes tener un alto grado de tolerancia a la frustración, pues emprender es un tema de persistir, de reinventarse y ser flexibles una y otra vez.

¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando en el mundo de la moda?

El mundo de la moda es mágico pero también es un océano rojo. La competencia es altísima, así que realmente tienes que tener un producto ganador y diferente para poder sobrevivir ante las turbulencias de un océano competitivo y cambiante.

Pienso que lo primero es tener en el centro de todo a tus clientes para entender sus necesidades y/o problemas. A partir de ahí podrás ofrecer un producto que realmente les sirva y con el que realmente se sientan satisfechos.

Por otro lado, y no menos importante, debes buscar diferentes puntos de contacto para darte a conocer y ser constante en tus procesos de acercamiento a tus clientes. No podemos sencillamente aparecer y desaparecer; debemos ser conscientes de que en un mundo cambiante y dinámico, las personas están siendo bombardeadas por miles de marcas. Entonces, si no somos constantes y cercanos, simplemente tenderemos a desaparecer.

Para terminar, considero que en un momento de crisis, como en el que está el mundo entero en estos momentos debemos reinventarnos todos los días y pensar cómo puede actuar nuestra marca en esta «nueva normalidad» que nos está planteando la vida. Al final sólo sobrevivirá el que actúe rápido, tenga claridad en su propósito de marca y entienda cómo puede mejorar la vida de las personas.

Fotografía cortesía de Güeritta.

¿De qué sirven la historia y la teoría de moda para diseñar hoy en día? ¿Cómo se puede transformar el conocimiento de historia en inspiración creativa para la moda?

Creo que la teoría de la moda nos servirá como motor para enseñar al consumidor a usar sus prendas. El conocimiento y la especialidad en algo nos ayuda a entender aún más la funcionalidad y la usabilidad de las cosas.

El otro día escuchaba a un experto en conocimiento del consumidor hablando de la importancia en el sistema moda de enseñarle al consumidor a usar de manera correcta las prendas. Se refería específicamente a que, si tú como marca estás dispuesto a conectar más con el cliente, es el momento de generar contenido útil, contando historias de valor o que le aporten a la gente. Y es claro que en la moda aún hay mucho por explicar. Por ejemplo, tú como consumidor muy pocas veces entiendes la diferencia entre una fibra de algodón y una de poliéster, o cuáles son los cuidados necesarios a la hora de lavar una prenda. Toda esta información nos ayudaría mucho para evitar dañar o disminuir la vida promedio de una prenda.

En un mundo tan globalizado como el nuestro, ¿por qué es importante apoyar la producción artesanal y el diseño local?

Pienso que en medio de esta crisis por la que estamos pasando, lo mejor que podemos hacer para aportar un granito de arena como consumidores conscientes y como ciudadanos de un país, es apoyar el talento local. Si queremos salir adelante como país, llegó el momento real de ayudarnos como sociedad y de trabajar juntos por un bien común.

El futuro de las marcas es entender el hoy y ese hoy debe estar basado en un modelo en donde competir como marca ya no será una opción. Es el momento real de dejar de competir y empezar a compartir un mercado en donde cooperar, colaborar y co-crear serán los puntos de partida para lograr salir adelante como marcas y lograr crear un mundo mejor.

¿Hay algo más que quieras compartir?

Lo más importante ahora es no tenerle miedo a los cambios, pues el no hacer nada puede actuar en tu contra y hacerte desaparecer. No hay nada en la vida que sea estático y las crisis aceleran el movimiento, nos impulsan a salirnos de nuestra zona de confort y nos permiten ver nuevas oportunidades de crecimiento para mejorar como marcas y como consumidores. Así que es el momento de re-evaluar nuestra marca, nuestro propósito y nuestro aporte al mundo.

Creo que, en el mundo del emprendimiento y muchas veces por el afán de posicionar tu marca, caes en redes falsas de ayuda en donde te ofrecen miles de cosas y oportunidades para crecer con tu marca. Pero, a la hora de la verdad, ellos sólo quieren aprovecharse de tu idea y enriquecerse a cuesta de otros. Específicamente, hablo de la frustración que como emprendedores nos generan los espacios comerciales físicos en donde te asignan un espacio para vender tu marca, pero que por el sólo hecho de estar ahí debes pagar un montón de cosas. Esto disminuye directamente tus márgenes y, peor aun, afecta tu flujo financiero porque con frecuencia no te pagan a tiempo. Afortunadamente, en esta «nueva normalidad», la digitalización de las cosas nos obliga sí o sí a tener espacios virtuales propios, en donde vamos a poder controlar esto y muchas cosas más.

Fotografía cortesía de Güeritta.

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