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Exposición: “Pierre Cardin: Future Fashion”, Brooklyn Museum, 20 de julio de 2019 al 5 de enero de 2020

Pierre Cardin: Future Fashion, expuesta en el Brooklyn Museum desde el 20 de julio de 2019 hasta el 5 de enero de 2020, celebraba 50 años de la carrera creativa del legendario couturier francés. La exposición fue curada y diseñada por Matthew Yokobosky, curador Senior de moda y cultura material en el museo y resaltó la estética futurista de Cardin en sus diseños de modas, mobiliario e industrial. Con más de 170 objetos provenientes del taller y los archivos de Cardin, la exposición ofrecía una inmersión total al futurismo que tanto caracterizó el estilo del diseñador y que lo convirtió uno de los más altos representantes de la moda francesa en las décadas de 1960, 70 y 80. A través de prendas de vestir históricas y contemporáneas, accesorios, iluminación, muebles y bocetos creados por el diseñador, acompañados de fotografías y materiales audiovisuales, la exposición demostró el éxito de Cardin como pionero de la “democratización” de la moda y de la extensión de su nombre a una amplia variedad de ámbitos del diseño y la producción cultural.

En la entrada de la exposición, tres círculos blancos enmarcados en negro, con el título de la exposición inscrito en el del centro, hacían de fondo para una selección de diseños creados por Cardin. Esta selección introducía algunos de los temas de la estética de Cardin presentados en la exposición: su interés por los círculos como figura geométrica básica; las siluetas voluminosas que resaltan hombros y caderas para formar “esculturas en movimiento” en forma de vestidos; los accesorios, sombreros y tocados; los estilos masculinos divertidos y atrevidos. Aunque la exposición no estaba organizada estrictamente de forma cronológica, sí hacía un recorrido de la vida creativa del diseñador a través de estos temas.

Nacido en Italia en 1922, Pierre Cardin llegó a Francia con su familia durante su niñez. Fue aprendiz de sastrería desde los 14 años y se mudó a París con el fin de la Segunda Guerra Mundial. Allí, trabajó en la Maison Paquin, con Elsa Schiaparelli y Christian Dior, hasta que se independizó en 1952 y lanzó su línea de moda homónima. Ésta muy pronto se destacó por su generosidad en el uso de telas, la costura impecable y la atención al detalle, además de las siluetas únicas e inventivas del diseñador. Así, desde los 1950s, Pierre Cardin se convirtió en uno de los más importantes diseñadores parisinos a nivel global.

Maniquí vestido con un abrigo rojo con prenses sueltos y un sombrero ajustado negro, con la proyección de una imagen del Río Sena con edificios bordeándolo proyectada al fondo.
Sombrero, guantes y abrigo de la colección debut de Pierre Cardin en 1952. Vista de la exposición Pierre Cardin: Future Fashion en el Brooklyn Museum, 20 de julio de 2019 al 5 de enero de 2020. Fotografía de Laura Beltrán-Rubio.

En 1957, Cardin fue invitado a dictar clases de patronaje y costura en el instituto de moda Bunka Fukuso Gaukin en Japón. Cardin pasó seis meses en el país, abriendo nuevas oportunidades de negocios y manufactura, además de ampliar sus puntos de vista. Además, fue en este primer viaje que conoció a la modelo Hiroko Matsumoto, quien, en 1960, viajó a París para desfilar en las pasarelas de Cardin y se convirtió en la cara de la casa de diseño durante décadas. La relación de Cardin con el continente asiático perduró a lo largo de su carrera y presentó sus desfiles repetidamente en Japón, China y Vietnam, mucho antes de que otros diseñadores europeos comenzaran a abrir sus fronteras hacia este mercado.

La influencia de sus viajes a Asia se vio reflejada en las creaciones de Cardin, tal y como se exponía en el Museo de Brooklyn. Por ejemplo, aunque siguió la tradición de presentar un vestido de novia al final de los desfiles de sus colecciones, con frecuencia incluía un ejemplar blanco y uno rojo, tal y como lo exigen la tradición occidental y algunas de las tradiciones de países como China e India.

Dos maniquíes con vestidos de noche, uno blanco (de novia) y el otro rojo, con formas circulares que les dan volumen a lo largo del cuerpo.
Vestido de novia de organza y encaje recamado (1997) y vestido de gala «Parabólico» en jersey de seda rojo (2012). Vista de la exposición Pierre Cardin: Future Fashion en el Brooklyn Museum, 20 de julio de 2019 al 5 de enero de 2020. Fotografía de Laura Beltrán-Rubio.

Matthew Yokobosky, curador de la exposición, asegura que Pierre Cardin fue el pionero de la “democratización” de la moda, entendida en este caso como la capacidad de los diseñadores de alta costura para llegarle a una gama más amplia de consumidores. En 1959, Cardin diseñó una colección prêt-à-porter para la tienda por departamentos Printemps, en París. Aunque esto inicialmente causó revuelo entre los miembros de la Cámara Sindical de la Alta Costura parisina, eventualmente varias casas de diseño han seguido los pasos de Cardin, ofreciendo algunas de sus creaciones al mercado masivo. La movida por la democratización de Cardin también propuso la existencia de varios largos de las faldas, ofreciendo la posibilidad de utilizar la misma prenda durante varias temporadas, sin necesidad de andar subiendo y bajando el largo con cada nueva colección que salía al mercado.

Dos maniquíes vestidos con trajes tubulares de cuello alto y espalda drapeada, uno beige y el otro café.
Diseños de Pierre Cardin para Printemps en 1959. Vista de la exposición Pierre Cardin: Future Fashion en el Brooklyn Museum, 20 de julio de 2019 al 5 de enero de 2020. Fotografía de Laura Beltrán-Rubio.

Desde la década de 1960, los diseños de Cardin estuvieron fuertemente influenciados por los avances proporcionados por la “era espacial” que se vivió en la época. Durante esta década y la siguiente, Cardin observó con detenimiento la carrera espacial provocada por la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética para utilizarla como fuente de inspiración. Sin embargo, la influencia de la era espacial en la estética de Cardin no sucumbió a la caída de la Unión Soviética y continuó inspirándolo durante la década de 1990 e incluso hasta el nuevo milenio.

Vista de la galería «Starry evening» (Tarde estrellada) en la exposición Pierre Cardin: Future Fashion en el Brooklyn Museum, 20 de julio de 2019 al 5 de enero de 2020. Fotografía de Laura Beltrán-Rubio.

Una de las galerías más interesantes de la exposición estuvo dedicada, precisamente, a la cercana relación del diseñador con el espacio y el cielo estrellado. En una sala oscura e iluminada con luces centelleantes en las paredes y unos aros de luz azul que se prendían y apagaban colgados del techo, se reunían los diseños con pedrería, brillantina, lentejuelas y telas relucientes, así como formas parabólicas, que representaban la constante inspiración de Cardin en los astros celestiales a lo largo de su carrera.

Otro objeto de frecuente inspiración para Cardin fueron los círculos y, aunque había una sección dedicada exclusivamente a ellos, la verdad es que estuvieron presentes en toda la exposición. Los círculos comenzaron a aparecer desde muy temprano en la carrera del diseñador y se pueden observar, por ejemplo, en los diseños de su famosísima colección de 1967 titulada “Cosmocorps”, que jugaba con estas figuras geométricas para crear la estética supersónica y futurista que hizo famoso a Cardin en la historia. Los círculos figuraron como detalles de color en las prendas de Cardin, pero también informaron las siluetas de mangas, faldas, sombreros, tocados y otras prendas de vestir.

Además de convertirse en motivos para el diseño en los vestidos de Cardin, los círculos también inspiraron el diseño mismo de la exposición, que reflejaba y resaltaba la estética futurista de Cardin. Las plataformas y los fondos circulares conversaban con las figuras geométricas de los vestidos para crear un juego visual interesante y placentero a los ojos, que homenajeaba los lenguajes de diseño impulsados por Cardin.

Finalmente, los círculos figuraron en los diseños de Cardin por fuera de la moda. Desde la década de 1960, el diseñador expandió su imperio de diseño a través de la creación de licencias de su nombre para una variedad de productos. Una de las primeras incursiones de Cardin fuera de la moda se dio en el diseño de mobiliario de “alta costura” (o lo que llamaron couture furniture en la exposición). La idea de estos muebles es que se convirtieran en una especie de esculturas para ser utilizadas —algo similar a las “esculturas en movimiento” que creaba Cardin en sus vestidos—. El nombre del diseñador, así como su estética futurista en el diseño de mobiliario y luces, daban el valor agregado a estos productos y constituyeron el éxito de su expansión.

Fue interesante ver en la exposición que esta ampliación de la gama de productos de Cardin fuera celebrada, contrario a algunas entidades expertas en la moda de lujo, que han criticado al diseñador precisamente por esto mismo. Para Matthew Yokobosky, curador de la exposición, la expansión de su nombre a tantos productos es una de las más grandes contribuciones de Pierre Cardin a la historia del diseño y es una de las características que lo constituye como diseñador puramente moderno.

En general, la exposición celebraba al diseñador como pionero de muchos de los elementos que siguen caracterizando a aquellas personas que hoy consideramos exitosas en el ámbito del diseño de modas: sus creaciones de alta costura y la expansión hacia la ropa prêt-à-porter, la creación de prendas únicas tomando inspiración en temas de actualidad, el comercio con mercados poco explorados, la oferta de una amplia gama de productos para constituir un “imperio” del diseño. La exposición, además, combinaba inteligentemente fotografías y material audiovisual con los objetos diseñados por Cardin. Y aunque fue verdaderamente placentera “al ojo”, la exposición no dejó de educar a quienes la visitaron sobre el diseñador, la historia (y no sólo la de la moda) y hasta la conservación de textiles en los museos, con una pared dedicada a explicar, brevemente, la razón de tener las luces bajas a lo largo del recorrido. Pierre Cardin: Future Fashion fue una maravillosa retrospectiva de la carrera profesional de uno de los diseñadores más influyentes para la moda contemporánea —uno que, hasta sus 94 años en el momento en el que abrió al público la exposición, seguía levantándose cada mañana para ir a su taller y hacer lo que mejor sabía hacer: diseñar—.

Texto en la pared de la exposición.
«¿Por qué es tan oscura la iluminación? La exposición prolongada y abundante a la luz puede dañar los tejidos, ocasionando que los colores se destiñan y las fibras se deterioren. Los niveles bajos de luz son necesarios para proteger estas obras y preservarlas para el público en el futuro. En esta exposición, buscamos lograr el balance entre la preservación y la presentación. Por favor disfruten.» Texto en la pared en la exposición Pierre Cardin: Future Fashion en el Brooklyn Museum, 20 de julio de 2019 al 5 de enero de 2020. Fotografía de Laura Beltrán-Rubio.

Laura Beltrán-Rubio es investigadora, escritora, educadora y curadora del arte y de la moda, con énfasis en el mundo hispánico. Recibió su Maestría en Estudios de Moda de Parsons School of Design (Nueva York) y se está doctorando en la Universidad de William & Mary (Virginia). Su trabajo explora las construcciones de identidad a través de la moda y el arte en Europa y Latinoamérica. En 2019, diseñó y dictó el primer curso introductorio a los Estudios de Moda en Colombia, ofrecido a través de la Maestría en Diseño de la Universidad de Los Andes en Bogotá. Su trabajo ha sido publicado en “Cuaderno”, el “Journal of Dress History” y ”Fashion Theory”.

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