Entrada del ensayo Museo del Traje de Madrid, sobre su re-inauguración de su exposición permanente. Primera parte.
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Museo del Traje de Madrid, sobre la reinauguración de su exposición permanente. Primera parte

El 27 de octubre de 2021 se celebró la reapertura del Museo del Traje en Madrid, España. Este museo es muy particular ya que es el único en Madrid dedicado exclusivamente a la indumentaria.

El evento constó de tres etapas: las palabras de bienvenida de Helena López de Hierro, directora del museo; el acceso a la exposición y un cóctel posterior en la zona abierta del museo. Se generó mucha expectación por las novedades del museo así que varios medios y prensa cubrían el evento. Y es que, su reapertura por motivos de mantenimiento del edificio no sólo deja mejores instalaciones, si no que se ha renovado la exposición permanente y con ello las vitrinas que ahora albergan más de mil piezas (apenas el 1% de las piezas que alberga el museo en total), muchas de las cuales nunca habían sido expuestas. 

El Museo del Traje se inauguró en marzo de 2004 en el edificio de lo que había sido el Museo Español de Arte Contemporáneo. Diseñado en 1969 e inaugurado en 1975 dentro de la Ciudad Universitaria, éste fue de los primeros edificios destinados a ser museos en España. Al ser la sede del Arte Contemporáneo, sus espacios se alejaron de la arquitectura museológica tradicional, generando un espacio flexible y transformable, lo cual le valió el Premio Nacional de Arquitectura en 1969. Además de exhibir numerosas piezas de colecciones históricas y contemporáneas en la sede se encuentra el Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico, que custodia las más de 93,000 piezas que componen este fondo museográfico. Después de operar por 17 años en esta sede, el Museo del Traje cerró en 2020 y debido a la pandemia su reapertura se aplazó. 

Culturas de Moda en la reinauguración del Museo del Traje de Madrid.
Acceso a la exposición permanente del Museo del Traje, Madrid.

La exposición estuvo a cargo de Juan Gutiérrez, responsable de indumentaria del siglo XX del museo. Ésta se divide en 12 secciones sobre la historia de España desde el siglo XVIII hasta ahora -siendo la ropa el hilo conductor-, y una breve introducción que me parece fundamental ya que explica la importancia de la conservación de la indumentaria y el conflicto que existe sobre su deterioro resultado de la exhibición en los museos. Pero, ¿qué sentido tendría no mostrarla al público cuando el objetivo del museo es precisamente mostrar y acercarlo al público más amplio? Ninguno, ya que mantenerlo sólo al alcance de investigadores y otros profesionistas cumple sólo con una parte del objetivo del museo. Esta breve introducción que recibe al visitante antes de entrar a la sala principal me parece fundamental para comprender la importancia tanto de los museos y su trabajo de conservación como de la ropa y lo valioso que es investigar a través de ella.

Debido a la gran cantidad de asistentes, el recorrido por la exposición fue un tanto limitado por lo que en esta reseña sólo me enfocaré en las primeras seis salas que son las que pude ver más a detalle en este evento.

Algo que me llamó mucho la atención es que la exposición actual cuenta con material virtual, además de la información explicativa, lo cual considero muy valioso. Hay vídeos disponibles en la cuenta de Youtube que narran el tema desde la mirada profesional y se puede acceder a ellos a través de códigos QR colocados al inicio de cada sección. Además hay un par de diagramas interactivos en forma de vídeo que hacen más comprensible la estructura de algunas prendas como la casaca o las diferentes capas que llegaban a usarse al vestir. Esto sin duda es algo que se agradece mientras recorres la exposición ya que enriquece la información que se encuentra en las vitrinas. En general la exposición es dinámica y cuenta con grandes piezas que abarcan desde un corsé de Worth, abrigos de Balenciaga y vestidos de Paco Rabanne, Pertegaz y Fortuny, hasta piezas más recientes de David Delfín y Manuel Piña.

El recorrido se hace de forma cronológica y bajo una luz tenue que disminuye el desgaste de los tejidos. Además de prendas, la exposición cuenta con elementos que apoyan el contexto que se muestra. Las prendas casi nunca están completamente aisladas; siempre hay fotografías, figurines, pintura, mobiliario, publicidad de la época, entre otros, que antes habían formado parte de exposiciones temporales y que ahora se muestran en la exposición permanente y dinamizan las vitrinas. Estos elementos del día a día inciden directamente en la evolución del vestir, particularmente a partir del s. XIX, con novedades como la fotografía y el espejo de cuerpo entero que generan nuevas formas de comprender la imagen de uno mismo.

La historia del uso de las prendas es fundamental para entender su evolución y la relación de la vestimenta en la sociedad a lo largo del tiempo, esto es algo en lo que se insiste en el nuevo discurso de la exposición y que considero muy importante recalcar para romper el mito de que las exposiciones de moda son únicamente entretenimiento. Gracias a los diferentes elementos que apoyan el recorrido es posible comprender la relación entre el vestir y la evolución social.

Vestido al inicio de la exposición permanente del Museo del Traje Madrid
Vitrina introductoria a la exposición permanente y que acompaña el tema sobre la función del museo: enseñar y conservar.

La sección introductoria pone en evidencia las dos actividades principales del museo: la difusión del patrimonio y su correcta conservación. Las piezas deben estar en las mejores condiciones posibles antes, durante y después de su exhibición, por lo que pasan por un largo proceso en el que son estudiadas y restauradas (en caso de ser necesario) de forma exhaustiva.

Después de este proceso, las piezas pasan al taller de volumen, en el cual se realizan los soportes expositivos (o maniquíes) de cada prenda. Esto es fundamental para la conservación y correcta exposición de la pieza ya que sólo así se pueden apoyar las prendas correctamente para que sufran menor desgaste. Además, como los soportes están hechos a medida, lo que luce es la pieza y no el maniquí. Sin duda este es un ejemplo de la mejor práctica para exponer la moda e indumentaria en el museo, aunque debemos reconocer que en la mayoría de los casos no se cuenta con un equipo tan especializado ni con los recursos necesarios para ello. 

Taller de maniquís del centro de Investigación del Patrimonio Etnológico

En la primera sección, titulada “La moda en la historia”, se exploran los inicios de la representación del traje. El estudio, investigación y documentación de la vestimenta en los siglos previos al XVIII. Como es muy difícil que se conserven textiles tan antiguos, se recurre mucho al estudio de otros recursos como la pintura, la escultura o la obra impresa. Un gran ejemplo de ello son los libros de trajes impresos en los que se representa una gran diversidad de trajes. Por ejemplo, en la exposición se puede contemplar un ejemplar del que se considera el último manual de sastrería español de la Edad Moderna, titulado “Geometria y trazas pertenecientes al oficio de sastre…” y escrito por Juan de Albayzeta, que fue publicado por primera vez en Zaragoza en 1720.

Geometría y trazas, libro de Juan de Albayceta en el Museo del Traje, Madrid.
Albayzeta, 300 años de un libro de sastres © Ministerio de Cultura y Deporte - Gobierno de España

La segunda sección es quizá la más conocida a nivel global, pues sigue la historia de “La moda que vino de Francia” y que influyó en toda Europa. Esta moda francesa se destaca por contrastar con la moda impuesta por la corte española que se conocía por ser sobria y oscura. Hasta entonces, la moda española había llevado el color negro como estandarte, gracias a la extracción de los recursos de América que incluían el “Palo de Campeche” un tinte negro muy resistente y fácil de aplicar a los tejidos. Sin embargo, con la llegada del primer Borbón a la corona española, se adoptan ampliamente el color y los tejidos llamados “bizarros”, característicos de la moda francesa. Podemos apreciar una animación digital que recrea una casaca y la cual es muy útil para comprender la prenda mejor ya que hace un recorrido alrededor de ella que muestra todas sus caras, algo que suele ser muy complicado cuando el objeto se encuentra solamente detrás de una vitrina en la que se suele mostrar solamente una cara. Este es un recurso que me gusta mucho, sin embargo considero que podría utilizarse mucho más a lo largo de la exposición y sobre todo que podría complementarse con datos curiosos como con cuántas casacas cuenta el museo actualmente, qué tejido solía emplearse, etc.

Un vestido de mujer y un traje de hombre del siglo XIX

Las áreas 3 y 4, “El imperio de los estilos” y “La moda romántica” respectivamente, recorren las modas del siglo XIX. En los inicios del siglo, el cambio en la vestimenta fue influenciado por la Revolución Francesa y los ideales de sobriedad y funcionalidad que llegaron con ella. Podemos ver la consolidación del traje masculino muy parecido a como hoy lo conocemos y los cambios en la silueta femenina, que además se relacionaron en algunos casos con la lucha por los derechos de la mujer. A partir de los años 20, con el auge de la industrialización que da como resultado procesos constructivos y productos muy elaborados, las formas estructuradas se trasladan también al cuerpo de las mujeres haciendo que el interior de las prendas confiera un volumen acampanado en la parte inferior, muy ligado a la arquitectura de hierro del momento, primero con la crinolina y después con el polisón.

Miriñaques, mejor conocidos como crinolinas, del siglo XIX

Siguiendo con el recorrido, en esta sección 4 se aborda la figura del torero como símbolo nacional español y la forma en la que se ha reinterpretado su imagen en la industria de la moda la podemos ver la chaqueta que Jeremy Scott diseñó para Adidas en 2011. Esta pieza actual se contextualiza en una vitrina con figurines, un cartel, una pintura, accesorios propios de la tauromaquia y un traje original que nos habla de la influencia de este fenómeno en la idea de lo español.

La figura del torero en la moda española
Chandal Torero Superstar TT. Jeremy Scott para Adidas (2011) junto con elementos representativos del mundo taurino como el traje de luces y un retrato de Francisco Montes "Paquiro".

En la siguiente sección, la quinta, se encuentra la “Indumentaria tradicional”, que se centra en la riqueza de los trajes que se usan por todo el territorio nacional. Hay trajes de la vida cotidiana y aquellos que se usan para festividades concretas, muchas veces ligadas a la religión en el caso de España, y que hemos heredado en Latinoamérica. Esta relación se puede ver directamente en la exhibición concreta de los trajes enmascarados del “demonio” que se viste en fiestas locales en España (Mallorca) y en Panamá (San Miguel Cetro y Villa de Santos).

Finalmente, la sexta sección, llamada “El progreso y las modas”, abarca el paso del siglo XIX al XX, época durante la cual la prensa y comunicaciones se difunden ampliamente. La electricidad es el fenómeno tecnológico más revolucionario de esta época y el fin principal de las sociedades es alcanzar la modernidad. Por este tiempo el poder de la novedad se ve reflejado en el transporte, los productos de consumo, los sitios de ocio y, por supuesto, la vestimenta. Las nuevas costumbres y la forma de vida dinámica de las ciudades exigen ropa adecuada para el ritmo de vida y las nuevas posibilidades de desplazamiento, como la bicicleta, que se popularizó a finales del siglo XIX.

La moda avanza hacia la modernidad

En resumen, en esta primera parte de la reapertura del museo se ve una interesante cronología de la historia del traje en España. Se agradece mucho que la exposición cuente con elementos que apoyen el contexto de las prendas y ayuden a los visitantes a comprender mejor la importancia de la vestimenta y sus cambios, ya que la moda es el reflejo de su época.

Sin duda este museo es uno de mis favoritos por la gran colección que alberga, pero también por lo accesible que es (la entrada cuesta 3€) y las actividades que suele llevar a cabo en formato presencial y por redes sociales. Uno de los mayores aprendizajes que me llevo es la importancia de reconocer la valiosa labor de estas instituciones para preservar y difundir la cultura material de la ropa y si bien es válido -y muy necesario- cuestionar los paradigmas de conocimiento colonial del museo también podemos analizar los sistemas que se están proponiendo para ver si funcionan en nuestro contexto.

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