Portada del libro "Exquisite Slaves" (esclavos exquisitos)
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Tamara J. Walker: Esclavos exquisitos

Portada del libro "Exquisite Slaves" (esclavos exquisitos)

Título original: Exquisite Slaves: Race, Gender, and Status in Colonial Lima

Traducción: Esclavos exquisitos. Raza, vestido y estatus en la Lima colonial

Autora: Tamara J. Walker

Editorial: Cambridge University Press »ver libro«

Año de publicación: 2017

Páginas: 240

Idioma: Inglés

Ilustraciones: 17 en blanco y negro

Imagen: Portada del libro

En su primer libro, Exquisite Slaves, Tamara J. Walker estudia las prácticas de vestir de las personas afrodescendientes libres y esclavizadas en la Lima colonial. A través de una combinación de fuentes visuales y escritas que incluye dibujos, pinturas, documentos legales, cartas de manumisión, inventarios y crónicas de viaje, Walker analiza el rol del vestido en la creación de sus subjetividades. Walker argumenta que las prácticas de vestir de las personas afro en la Lima colonial desafiaban el orden establecido: en una sociedad jerárquica, organizada alrededor de la idea de “calidad”, las personas afro creaban sus propias ideas sobre la belleza, el estatus y la individualidad a través de la indumentaria (4). Al mismo tiempo, sin embargo, el control sobre las formas de vestir era esencial para la afirmación del poder español y la dominación económica, política y racial en esta sociedad colonial. Walker entrelaza estos dos argumentos a lo largo del libro para demostrar que el vestido, como elemento central de la afirmación del poder español, se convirtió en un emblema tanto del alcance como de los límites de la esclavitud en la Lima colonial (18–19).

Walker comienza explorando el concepto de la “estética del dominio” (aesthetics of mastery), es decir, la convergencia de prácticas a través de las cuales los españoles utilizaban a las personas esclavizadas como objetos de ostentación en Lima. Igual que en España, esto sucedía en una variedad de ocasiones, desde actividades cotidianas hasta ceremonias reales, festivales religiosos y rituales de paso. De este modo, las personas esclavizadas de origen africano se convirtieron en símbolos poderosos de estatus para sus dueños. En algunos casos, estas prácticas causaron la creación de leyes suntuarias que buscaban controlar la exhibición del lujo. Además, provocaron un sinnúmero de críticas y cuestionamientos sobre la necesidad de diferenciación racial y el control sobre los cuerpos de las personas esclavizadas. Las críticas y cuestionamientos se mantuvieron válidos incluso a medida que las leyes suntuarias perdieron efectividad como herramienta de control social. Sin embargo, la “estética del dominio” también les permitió a las personas afro la creación y asignación de sus propios significados sobre el vestido. En el segundo capítulo, por ejemplo, Walker explica que algunos jornaleros afro tuvieron acceso a redes sociales amplias y un estatus alto, permitiéndoles simultáneamente comunicar y resistir algunas ideas sobre el estatus, el género, la familia y el honor a través del acceso a bienes materiales, incluyendo la moda de lujo. Muchos de ellos lograron acumular riquezas materiales que en muchos casos superaban aquella de los españoles y utilizaron su ropa y sus apariencias para desafiar ideas raciales en Perú. Así, el vestido se convirtió en una herramienta que les permitió a las personas afro borrar algunas de las barreras entre la esclavitud y la libertad y las fronteras de identidad y privilegio racial.

Detrás de este análisis se encuentra la noción de “calidad”, que estaba intrínsecamente relacionada con la herencia española, la limpieza de sangre y la inmunidad frente al estigma racial (82). La “calidad” se comunicaba, entre otras, a través de las prácticas de vestir, el comportamiento y los modales. La relación estrecha entre “calidad” y moda le daba un carácter fluido a la primera, especialmente en el caso de las personas afro. Sin embargo, los oficiales coloniales en Lima parecen haber invertido grandes esfuerzos hacia la manutención de una diferenciación rígida entre identidades raciales y el privilegio que les brindaba dicha jerarquización. En el cuarto capítulo, Walker analiza la única serie que conocemos de pinturas de castas del Perú para argumentar que los oficiales coloniales la utilizaron como una herramienta para establecer una diferenciación clara entre españoles y personas afro. En su lectura de estas pinturas, Walker insiste en que, a través de estas pinturas, se buscaba preservar una sensación de diferencia y jerarquía racial. Bajo esta lectura, eran los hombres españoles quienes ejercían el control definitivo sobre el lujo y lo distribuían en la jerarquía racial de la Lima colonial (127). La lectura de Walker se sustenta en la identificación de prendas específicas en la representación de personas afro, que, según ella, revelan marcadores consistentes de diferenciación racial. Por ejemplo, las mujeres afro utilizan pañoletas blancas alrededor de sus cabezas; al “mezclarse” con españoles, aparecen una serie de marcas en las sienes que, en la lectura de Walker, funcionan como símbolos de mejoría racial. Similarmente, los hombres mestizos y afro se representan con camisas blancas desabotonadas en la serie (106). La diferenciación estricta que plantean las pinturas de castas coincide con las leyes suntuarias de la época, ilustrando lo que cada grupo social debía utilizar en un mundo ideal. Sin embargo, esta evidencia contrasta fuertemente con los documentos relacionados con el censo de 1771, que revelan una jerarquía racial más fluida, en donde las personas afro tenían un acceso a bienes materiales mucho más amplio de lo que sugieren las pinturas. Los medios impresos de la época también añaden complejidad a la interpretación de Walker, pues ellos también contribuyeron a los discursos sobre la diferenciación y la jerarquía racial en la Lima dieciochesca. Por ejemplo, la cobertura sobre la esclavitud en el Diario de Lima y el Mercurio Peruano ofrecían una visión de degeneración racial y social que se oponía a la representación idealizada que sugieren las pinturas de castas.

Para terminar, Walker estudia cómo los esclavos y las castas libres encontraron formas de afirmar sus ideas y reclamar su lugar a partir del vestido y la auto-presentación en el mundo cambiante que vivieron durante la Independencia (146). La causa independentista afectó de formas distintas a hombres y mujeres esclavizadas. Por ejemplo, la participación de los hombres en las guerras de independencia les permitió el acceso a armas que antes hubiera estado prohibido por leyes suntuarias. Además, se cree que los marcadores raciales fueron reemplazados por diferencias políticas, abriendo un potencial camino hacia la movilidad socioeconómica. Sin embargo, los documentos visuales y las crónicas de viaje de la época reflejan la tensión entre estas nuevas ideas y una realidad en donde el vestido seguía asociándose con el estatus. Walker analiza una serie de acuarelas creadas por Pancho Fierro hacia mediados del siglo XIX para argumentar que éstas comunican una imagen compleja de la humanidad y las prácticas estéticas de los limeños, quienes dotaban el paisaje sartorial de la ciudad con una variedad de estilos propios (164).

En el epílogo que cierra el libro, Walker insiste en que, para el siglo XIX, los limeños eran conscientes de que la ropa ya no permitía la decepción racial, como alguna vez lo hizo en la colonia. Walker introduce una variedad de ejemplos de novelas, cuentos y obras de teatro que buscaban caricaturizar a los afrodescendientes a partir de sus modales y patrones de lenguaje y concluye que, para esta época, se creía que las prácticas de moda de los afroperuanos los hacía ver ridículos, pero no les permitía movilidad social. Walker resalta que esta tendencia también se dio en las (antiguas) colonias británicas y sugiere la posibilidad, a futuro, de estudiar las conexiones entre personas afro a lo largo de las Américas.

En resumen, Walker ofrece en Exquisite Slaves un recuento novedoso sobre las prácticas de vestir de las personas africanas y sus descendientes en la Lima colonial. Estas prácticas eran contradictorias y servían como una herramienta que las sometía al régimen colonial, pero, al mismo tiempo, les permitía desafiar las normas. El libro se hubiera beneficiado increíblemente del estudio de la moda en la América española, particularmente a la hora de analizar cómo el traje se utilizó como herramienta de diferenciación racial en las pinturas de castas y en la variedad de documentos escritos que analiza Walker. Un análisis más detallado de la moda colonial —hegemónica o no— en Sudamérica queda pendiente. Sin embargo, el libro ofrece una aproximación novedosa que nos permite expandir el conocimiento de los estudios y la historia de la moda en Latinoamérica.

Cómo citar esta reseña

Beltrán-Rubio, Laura. 2020. «Tamara J. Walker: Esclavos exquisitos». Culturas de Moda (28 de agosto). http://culturasdemoda.com/tamara-j-walker-esclavos-exquisitos/.

**Esta reseña es una traducción de la publicada originalmente en The Journal of Dress History 3, no. 3 (otoño de 2019): 73–76. https://dresshistorians.org/wp/wp-content/uploads/2019/12/JDH_Autumn_2019.pdf.

Laura Beltrán-Rubio es investigadora, escritora, educadora y curadora del arte y de la moda, con énfasis en el mundo hispánico. Recibió su Maestría en Estudios de Moda de Parsons School of Design (Nueva York) y se está doctorando en la Universidad de William & Mary (Virginia). Su trabajo explora las construcciones de identidad a través de la moda y el arte en Europa y Latinoamérica. En 2019, diseñó y dictó el primer curso introductorio a los Estudios de Moda en Colombia, ofrecido a través de la Maestría en Diseño de la Universidad de Los Andes en Bogotá. Su trabajo ha sido publicado en “Cuaderno”, el “Journal of Dress History” y ”Fashion Theory”.

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